Filosofía, teatro y la búsqueda adulta
A los 18 años, durante el examen de ingreso, tuve que elegir qué carrera iba a estudiar en la universidad. Como ya estaba estudiando filosofía, ocultismo y metafísica, la elección natural fue la filosofía.
La facultad de Filosofía fue muy importante en mi camino, ya que me enseñó a pensar. Mucho más allá de memorizar autores o conceptos, pude entrenar y desarrollar el pensamiento crítico y, sobre todo, comprender que no tenemos respuestas, que la verdad es algo subjetivo y que podemos ejercitar el arte de pensar sin quedarnos estancados en dogmas o conceptos predefinidos.
En esa época, durante la universidad, profundicé más en el teatro. Antes de ser profesor o de tener cualquier otro título terrenal, soy actor de formación. Mi gran pasión en esta vida siempre ha sido y será el teatro.
Fui actor, director de teatro y dramaturgo durante casi 15 años. El teatro me liberó, el teatro fue la gran escuela para ejercer la libertad en la vida.
Durante este mismo período, mi edad adulta estuvo marcada por búsquedas, rebeldía e inquietudes. Frecuenté centros de umbanda, centros espiritistas, grupos de budismo, la Rosacruz, la Fraternidad Blanca, la Eubiosis y grupos de estudio de ocultismo. Quería saber más, quería profundizar, quería entender quién era yo, qué hacía aquí y hacia dónde iba. Eso es lo que pensaba que quería, pero en el fondo quería un contacto real con Dios.
La proyección astral me trajo la profundidad de la realidad, la filosofía la formación del pensamiento y el teatro la clave de la libertad.