Hermetismo

El principio de género en el hermetismo

Comprende el principio de Género en el Kybalion, cómo lo masculino y lo femenino participan en la creación y por qué no definen roles sociales.

Prof. Tibério Z

Por Prof. Tibério Z

Dos fuerzas complementarias formando una nueva figura que representa la generación y la creación en planos diferentes

El principio de Género enseña que toda creación depende del encuentro entre dos fuerzas complementarias. Lo masculino y lo femenino están presentes en la naturaleza, en la mente y en los planos espirituales. No representan fuerzas enemigas, sino aspectos que necesitan cooperar para generar, desarrollar y manifestar algo.

Estos principios no se limitan a hombres y mujeres. Cada persona tiene fuerzas masculinas y femeninas que actúan en su conciencia. Una de ellas dirige, impulsa y transmite; la otra recibe, desarrolla y transforma el impulso recibido en una nueva manifestación.

Comprender el Género te permite observar cómo se crean pensamientos, proyectos, relaciones y experiencias. Toda manifestación comienza con una fuerza que inicia el movimiento y otra que recibe ese estímulo, desarrolla sus posibilidades y permite que algo nuevo aparezca en el plano físico, mental o espiritual.

¿Qué es el principio de Género?

El género es el séptimo de los principios presentados por el Kybalion. Su enseñanza central afirma que el género está presente en todo, que todas las manifestaciones tienen principios masculinos y femeninos y que esta ley actúa en los planos físico, mental y espiritual.

La función de este principio es producir generación, regeneración y creación. Nada puede ser creado únicamente por una fuerza aislada. Debe haber una energía capaz de iniciar y transmitir un impulso y otra capaz de recibirlo, desarrollarlo y transformarlo en una manifestación completa.

El género demuestra que la realidad es creativa. El universo no se limita a repetir formas ya hechas, sino que continuamente surgen nuevas combinaciones, pensamientos, seres y experiencias. Detrás de cada proceso creativo se encuentra la cooperación entre estos dos principios universales.

¿Cuál es la diferencia entre género y sexo?

En las enseñanzas del Kybalion, género y sexo no tienen exactamente el mismo significado. El sexo es una de las manifestaciones del Género en el plano físico y está relacionado con la reproducción de los organismos. El género es una ley más amplia, también presente en la energía, la mente y la creación espiritual.

Esto quiere decir que el principio masculino no pertenece exclusivamente a los hombres y el principio femenino no pertenece exclusivamente a las mujeres. Cada ser tiene ambos en su constitución. La forma en que estas fuerzas se expresan puede variar, pero ninguna persona está formada internamente por un único principio.

El estudio del Género tampoco se limita a la sexualidad. Su tema central es la creación. Busca explicar cómo se encuentran fuerzas complementarias, intercambian información y producen algo que antes no existía. Reducirlo sólo al sexo impide comprender su alcance mental y espiritual.

¿Qué representan los principios masculino y femenino?

El principio masculino está relacionado con el impulso, la dirección, la voluntad y la proyección de una idea. Pone en movimiento una fuerza y ofrece orientación. Es el aspecto que inicia, fecunda y guía la energía hacia un propósito específico.

El principio femenino está relacionado con la recepción, la formación, la imaginación y el desarrollo. Acoge el impulso recibido y trabaja en él hasta que pueda generar una nueva manifestación. Su acción no es pasiva, ya que es dentro de este principio donde realmente toma forma el proceso creativo.

Ninguno de los principios por sí solo logra una creación completa. La dirección sin desarrollo sigue siendo sólo un impulso, mientras que la receptividad sin dirección puede ser ocupada por influencias externas. La creación consciente ocurre cuando voluntad e imaginación, impulso y formación, trabajan de manera equilibrada.

¿Cómo el Género produce generación, regeneración y creación?

La generación es el surgimiento de algo nuevo a partir del encuentro entre fuerzas complementarias. Esto puede ocurrir en el nacimiento de un ser, en la formación de una idea, en la creación de un proyecto o en el desarrollo de una experiencia espiritual. Toda creación necesita un principio iniciador y un campo capaz de desarrollarla.

La regeneración ocurre cuando una fuerza existente se reorganiza y se le da una nueva forma. Una persona puede transformar un pensamiento, recuperar su energía o cambiar el rumbo de su vida. Lo que existía no solo se destruye, sino que se transforma hasta producir otra manifestación.

La creación es el resultado visible de este proceso. Un pensamiento fecunda la imaginación, la imaginación construye una posibilidad y la voluntad lleva esta posibilidad a la acción. El principio de Género opera desde el primer impulso hasta el momento en que la nueva realidad se vuelve reconocible.

¿Cómo actúa el Género en el plano físico?

En el plano físico, el Género se manifiesta claramente en la reproducción y la continuidad de la vida. El encuentro entre los elementos masculinos y femeninos permite generar una nueva forma. Cada principio ofrece su propia participación, y de esta unión surge un ser con características individuales.

El mismo movimiento puede reconocerse en los procesos de atracción, combinación y formación que se encuentran en la naturaleza. Diferentes elementos se juntan, intercambian fuerzas y producen nuevas estructuras. El resultado no es sólo la suma de sus partes, sino una manifestación que tiene propiedades propias.

El plano físico hace visible una ley que también actúa en niveles más sutiles. La creación corporal es una expresión concreta del encuentro entre principios complementarios. En los planos mental y espiritual permanecen activas las mismas dinámicas, aunque se manifiestan a través de ideas, fuerzas y estados de conciencia.

¿Qué es el género mental?

El Kybalion presenta la mente como un campo en el que los principios masculino y femenino actúan continuamente. Lo masculino se relaciona con el “Yo”, la voluntad y la capacidad de dirigir. Lo femenino se relaciona con el “Mí”, el campo mental que recibe impresiones, desarrolla imágenes y genera pensamientos.

Cuando una idea es proyectada por la voluntad, encuentra el campo de la imaginación. En este espacio, la idea recibe imágenes, sentimientos y posibilidades. La mente femenina desarrolla la semilla recibida hasta convertirla en un pensamiento completo, una decisión o una creación capaz de manifestarse.

Una mente sin dirección consciente puede recibir continuamente las ideas, opiniones y deseos de otras personas. Cuando voluntad e imaginación trabajan juntas, el individuo deja de reproducir sólo impresiones externas y comienza a generar sus propios pensamientos, objetivos y caminos.

¿Cómo participa el principio de Género en la creación del universo?

El Kybalion presenta el Todo como una sola realidad. Cuando el universo se crea dentro de la Mente del Todo, los principios masculino y femenino aparecen como aspectos de un mismo proceso. Lo masculino proyecta la voluntad creativa, mientras que lo femenino desarrolla esta voluntad en la forma de la naturaleza y sus manifestaciones.

Esta relación fue representada espiritualmente por las imágenes del divino Padre y de la Madre universal. El Padre simboliza el impulso creativo, mientras que la Madre representa el campo que recibe, nutre y da forma a la creación. Ambos provienen de la misma unidad y no constituyen potencias separadas o rivales.

Cada forma existente nace dentro de este movimiento. El principio masculino proporciona la semilla o dirección, y el femenino desarrolla sus posibilidades hasta el nacimiento de la manifestación. La creación universal se convierte así en un proceso continuo de emisión, recepción, generación y transformación.

¿Cómo aparece el Género en el Hermetismo antiguo?

En Poimandres, el ser humano primordial aparece como una realidad que reúne originalmente los principios masculino y femenino. Esta condición representa una totalidad anterior a la separación que se encuentra en la existencia corporal. La humanidad participa, en su origen espiritual, de una unidad más amplia.

El hermetismo también presenta al ser humano como una criatura con una naturaleza dual, relacionada simultáneamente con el mundo material y el espiritual. Esta condición nos permite comprender por qué tenemos diferentes fuerzas en nuestra constitución y por qué el desarrollo espiritual requiere integrarlas, en lugar de rechazar una de ellas.

Posteriormente, la alquimia utilizó imágenes de unión entre masculino y femenino para representar la integración de fuerzas opuestas. El ser andrógino, el rey y la reina y otras figuras simbolizaban el encuentro necesario para producir transformación, equilibrio y nacimiento espiritual.

¿Cómo equilibrar los principios masculino y femenino?

Equilibrar el género no significa hacer que los dos principios sean idénticos. Significa permitir que cada principio realice su función sin dominar ni obstaculizar al otro. La voluntad necesita ofrecer dirección, mientras la imaginación recibe esa dirección y desarrolla los caminos necesarios para su manifestación.

El exceso del principio masculino puede producir rigidez, control, impulsividad y dificultad para recibir. El desequilibrio de lo femenino puede conducir a la dispersión, a la receptividad sin discernimiento y a la dificultad para elegir una dirección. Estos problemas no pertenecen a un sexo concreto, ya que pueden aparecer en cualquier persona.

El equilibrio ocurre cuando sabemos actuar y recibir, dirigir y desarrollar, decidir y madurar. La voluntad planta la semilla, la imaginación proporciona la forma y la acción permite el nacimiento. Cuando estas fuerzas cooperan conscientemente, nos convertimos en participantes más activos en la creación de nuestra propia realidad.

Preguntas frecuentes

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La historia del hermetismo y sus enseñanzas ofrecen distintas perspectivas para estudiar la relación entre la conciencia, la naturaleza y lo divino.

Consulta los artículos del blog sobre los textos herméticos, la Tabla de Esmeralda, el Kybalion y las siete leyes, con explicaciones sobre sus diferencias y contextos.

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Sobre el autor

El Prof. Tibério Z tiene más de 30 años de experiencia estudiando y enseñando espiritualidad, metafísica, terapias holísticas y desarrollo de la conciencia.